La Arquitectura como Puente entre Función y Contemplación
- Sep 4
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La arquitectura no solamente es la construcción funcional, sino un puente que une la utilidad y la belleza, una expresión de identidad cultural y espiritual. La presentación del curso plantea que la arquitectura busca armonizar la función con contemplación y esta idea se ve reflejada en la película vista, “Baraka”, donde las imágenes de distintas culturas nos muestran que su arquitectura y artesanía son portadoras de significados que trascienden lo utilitario. Voy a estar presentando la propuesta de que la arquitectura es un acto de imaginación que permite detener el tiempo y contemplar el mundo, cómo hace que nos salgamos de la rutina, aunque sea por unos segundos. También hablare sobre la arquitectura de las diferentes culturas en Baraka y de que son testimonio de cómo la belleza y la función se entrelazan para expresar las identidades culturales y espiritualidad de ellas. Ambas proposiciones confirman que la arquitectura es más que un acto técnico; es donde la construcción conecta con el arte y se vuelve un lenguaje que comunica valores y conecta a las personas con algo trascendental.
La introducción del curso establece que la arquitectura, a diferencia de la construcción, busca permitir la contemplación y abrir un espacio mental. Esto se demuestra en la frase de Octavio Paz que explica que los objetos artesanales no están regidos solo por ma función, sino por la imaginación. Cuando se construye una jarra puede servir para contener agua, pero también podría ser un florero y adquirir un nuevo sentido. Del mismo modo, la arquitectura no solo satisface necesidades bases de refugio o utilidad, sino que deben provocar una experiencia estética y emocional. En Baraka, las tomas de templos, mezquitas y monasterios muestran espacios que no solo sirven para orar, sino que invitan a la contemplación y al recogimiento espiritual.
Por otro lado, la película nos permite ver que la arquitectura es reflejo de la identidad cultural. Las ciudades asiaticas llenas de templos, las pirámides egipcias, las catedrales europeas y las aldeas indígenas en medio de la selva son expresiones únicas de cada sociedad. Esto demuestra que la arquitectura es un lenguaje, es un símbolo, es el camino para la participación social. Baraka no utiliza palabras, pero su silencio muestra cómo las formas arquitectónicas cuentan historias sobre lo que estas culturas valoran: su espiritualidad, su relación con la naturaleza, el arte y su visión del tiempo. Así la arquitectura se convierte en testimonio vivo de la humanidad.
La introducción del curso y la película Baraka coinciden en que la arquitectura no puede reducirse solo a un acto de construcción funcional. Es un dialogo entre la utilidad y la belleza cultural, un lenguaje trascendental de lo físico, que invita a la contemplación y reflexión. Tanto las palabras de Octavio Paz como a las imágenes de Baraka demuestran que la arquitectura es arte, es imaginación y es memoria colectiva. Por eso, comprenderla implica reconocer que su valor no está solo en su materialidad, sino en la capacidad de conectar al ser humano con el tiempo, el espacio y su propia identidad.



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